Arte y curiosidades

Sologamia: cuando casarse con uno mismo es la mejor opción

Se trata de una práctica que crece alrededor del mundo. Puede incluir anillos y hasta votos matrimoniales.

¿Media naranja? Ese concepto parece haber quedado antiguo. Al menos entre quienes siguen la sologamia, una propuesta que se basa en casarse con uno mismo. Aunque esta práctica, suene lejana a los enlaces tradicionales, puede tener como como accesorios el anillo, las invitaciones y hasta los votos matrimoniales.

En 2003 Carrie Bradshaw (el personaje interpretado por Sarah Jessica Parker en “Sex and the city) fue parte de esta experiencia. Tras asistir a un baby shower donde perdió un preciado par de zapatos Manolo Blahnik cayó en la cuenta de cuánto dinero había gastado en regalos para casamientos y demás ceremonias que iban desde el matrimonio hasta el nacimiento de un bebé. Así, envió a la dueña del lugar donde se extravió el calzado una invitación a su unión consigo misma, cuya respuesta fue un par de zapatos y una tarjeta que decía: “Felicitaciones, no podríamos estar más felices por vos y tu amor”.

Otro caso es el de la modelo internacional Adriana Lima, quien cansada de los rumores sobre su estado civil y sus supuestos romances, contestó en su cuenta de Instagram: “¿Qué pasa con el anillo? Es simbólico, estoy comprometida conmigo y con mi propia felicidad y me he casado conmigo misma. Chicas, ámense a ustedes mismas. Y sí, ¡estoy soltera!”.Las fiestas para festejar la sologamia suelen incluir anillos, ramos, vestido y demás.

Erika Anderson, una mujer de 37 años que ya experimentó este tipo de boda describió que se trata de “cuando las mujeres se dicen ‘sí’ a sí mismas. Significa que nos sentimos suficientes, aunque no tengamos pareja”, señaló a la cadena CBS. “La sologamia es un grito, una reivindicación: estamos bien solos. No necesitamos a nadie que nos complete, puesto que ya somos una persona completa. Podemos aceptar a alguien a nuestro lado, ¡pero no nos hace falta! Y, quizás, solo quizás, un movimiento semejante no sea tan descabellado”, añadió.

Grace Gelder, fotógrafa, también pasó por esta experiencia. Y no lo hizo de manera desorganizada: incluso contrató a una wedding planner. Así lo comentó a la revista española Yorokobu: “Sugirieron un montón de ideas, por ejemplo, hacer los votos ante un espejo. Eso fue, al menos, una decisión divertida de última hora. Decir mis votos en voz alta frente a mis amigos y seres queridos fue realmente empoderador, puesto que sabía que aquella gente me lo recordaría durante años”.Gelder, amplió: “Fue increíblemente importante para mí que cada uno de los que estaban allí ese día tuvieron la oportunidad de considerar lo que significa realmente el amor propio y la promesa de mantener una relación sana con nosotros mismos. La gente me dijo al final del día que aquello realmente les hizo pensar. ¡Una señora llegó a decirme que era la mejor boda a la que había asistido!”.

Por su parte, y ante el avance de estas bodas, ya existen empresas que se dedican a asistir eventos del estilo. I Married Me, creada por Jeffrey Levin, ofrece servicios alusivos como anillos de autocompromiso, cartas y tarjetas.

Fuente: Clarin

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