Lecciones de vida

La elección de Francy: esterilizarse y no ser madre jamás

A sus 30 años ligó sus trompas sin haber tenido hijos, y cuenta su experiencia.

Francy Uribe, una mujer colombiana que decidió no ser madre jamás a lo largo de su vida, cuenta la historia de su esterilización a los 30 años y los motivos de su decisión. Francy sabía desde los 9 años que no quería tener hijos, decidió hacerse una ligadura de trompas antes de mudarse a vivir con su novio, para no permitir que éste la hiciera cambiar de opinión. La colombiana creció en una finca cafetera, donde constantemente ella y sus hermanas presenciaban las peleas entre sus padres.

Su madre siempre a la sombra del hombre de la casa, resignada a soportar esa “mala vida” sólo porque las tenía a ellas, sus hijas. Francy habla que su padre, aunque autoritario, siempre fue su gran ejemplo y su inspiración para elegir ese tipo de vida. Ella y su papá pasaban horas de lucidez donde él la empapaba con datos de cultura general y le mostraba el mundo a través de las letras e imágenes, leían mucho sobre la segunda guerra mundial o las historias del Reader’s Digest, la revista que colecciona hasta el sol de hoy.“Tanta fue la influencia que mi papá ejerció sobre mí, que un día mientras él conducía le di a conocer las dos decisiones que me han marcado hasta hoy: quiero ser periodista y no quiero tener hijos”. Francy se había dado cuenta de que en esa profesión tendría la oportunidad de viajar mucho alrededor del mundo, visitar aquellos lugares de los que leía con su padre y conocer cosas increíbles, y para lograr eso, ella pensaba: “indudablemente había que estar solo”.

A los 16 años dejó el pequeño pueblo donde nació, y se instaló en ciudad Neiva, ahí asistió a la universidad pública para estudiar Comunicación Social y Periodismo. Ahí, comenzó a conocer gente con sus mismas ideas, con sueños de viajar por el mundo y no tener hijos.

“Dos años más tarde dejé de ver a mi padre, y con esa ausencia se fue la ayuda económica. Me convertí en artesana. Hacía aretes, collares y todo tipo de atavíos en semillas y tejidos, y con esos artículos sostenía los gastos de mis estudios. Tuve una relación, quedé embarazada y sin dudarlo ni un solo instante aborté. En medio de las vicisitudes se fueron haciendo más fuertes las ideas de niña”.Al terminar la escuela su sueño era irse a la capital, Bogotá, y allá llegó. Encontró trabajo como asesora de comunicaciones en el Departamento para la Prosperidad Social.“Empecé a viajar sin parar, cada semana conocía un nuevo lugar de Colombia. Al tiempo, con el dinero que ahorraba me proponía un nuevo destino al exterior, y así fui sumando países a mi lista. Estaba en mi salsa, era ese momento justo en el que la mente, los deseos y el destino se han alineado para materializar todo lo que se sueña”. Los años pasaron y sus amigas se casaban y tenían hijos, las pláticas se centraban en la maternidad y la crianza, se comenzaron a poner tediosas y aburridas.

La pregunta “Francy, y tú para cuándo”, salía a relucir varias veces y su mortal “no quiero tener hijos nunca”, era el arma que les sacaba la típica frase “ya se te activará el chip”. Fue en ese tiempo en el que conoció al “franchute”(su pareja sentimental), el hombre con el que inició una intensa relación, así que rápidamente decidieron irse a vivir juntos a Chile.Antes de eso, ella le advirtió “bueno usted sabe que yo no quiero tener hijos, así que antes de que nos vayamos, me voy a operar para no tenerlos”, él, por su parte, no opuso ninguna resistencia. Llegó el día de la ligadura, “esterilizarme sin ser mamá, como quien dice, cerré la fábrica antes de estrenarla”.  Ahí estaban los dos, queriéndose y apoyándose, hasta que al “franchute”, se le empezó a meter a la cabeza la idea de ser padre. La relación pasó del ensueño a la pesadilla, todas las discusiones terminaban en su elección de no tener hijos.

“Algún día me propuso adoptar un niño, confieso que lo alcancé a dudar y que durante unos meses la idea me rondó por la cabeza, pero las convicciones de toda la vida le ganaron a esa pequeña posibilidad (…), pero mientras él peleaba, mi cerebro decía: ‘usted eligió ser mujer de otra forma, no se deje afectar’. Y en esa lucha se convirtió mi último año de relación”. Él tuvo que viajar a Francia durante algún tiempo, y de regreso comenzó a sentenciar la relación con frases: “mi mamá está sola y me ha dicho que si tengo un hijo se viene a vivir a Chile”, “es muy fuerte que tú no quieras hijos porque ya no le veo futuro a la relación”……y antes de que continuara, ella le puso las palabras con las que debió iniciar: “terminemos”. A pesar del duelo de separación, Francy lo superó y ahora asegura que se encuentra realmente feliz.“Me encanta decir con toda la fuerza de mi corazón que no quiero hijos y que me operé para no tenerlos, eso frena la fastidiosa respuesta que el chip se te va a despertar”. Me encanta ser la tía loca que mis sobrinos llaman y escriben para conocer de sus aventuras. Pero ojo, también me caen bien las mujeres que decidieron tener hijos, admiro su valentía y para ellas tengo mi admiración y respeto total porque también tomaron una opción de vida”.

¿Estás de acuerdo con la decisión de vida que tomó esta periodista?

 

 

 

2 Comments

  1. La verdad una mujer con todas las letras!!
    Ojala hubieran mas como ella!
    Yo pienso lo mismo y cuando llegue el momento voy a esterilizarme.
    Nací para disfrutar de la vida!!

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